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El Pozol: un elixir de vida para los chiapanecos

• Una bebida desde tiempos prehispánicos

• La historia de Flor de María de Huixtla.

Por: Mario Guzmán

El pozol una bebida de mucha historia y que hasta la actualidad es un elixir de vida para las y los chiapanecos, este brebaje remonta desde tiempos prehispánicos, los mayas que en su legua original se dice buk’a, lo utilizaban para recobrar fuerzas en combates de guerra, y con su popularización, comercialmente la llamaron “pochotl”; hasta la llegada de los españoles que deformaron el nombre como hoy día lo conocemos.

Esta bebida se popularizo en todo el sureste del país siendo Tabasco y Chiapas los principales consumidores. En el caso de Chiapas la región zoque Tuxtla, Chiapa de Corzo, Coita, Suchiapa entre otros, es donde se predomina el pozol, pero al paso de los años se extendió en todo el territorio chiapaneco.

Como las épocas mesoamericanas lo utilizaban para refrescarse y comer el “musú” (asiento de maíz), después de un caminar largo en los bosques y selvas bajo el intenso calor para llegar a su destino, de igual manera hoy en día, muchos la bebemos después de arduo trabajo con la famosa jícara que proviene del árbol de morro (Crescentia alata), con el fin de sentir alivio y revitalizarte en el resto del día.

En estos tiempos la pozoleras son la encargadas de mantener esta bebida, siendo ellas la que todos los días sirven a las y los chiapanecos, para tomarnos un delicioso pozol blanco o de cacao en las horas calurosas de nuestra región.

Un ejemplo de ello, es Flor de María Castellanos Vázquez, originaria de Huixtla, que desde hace 30 años, se dedica a la venta del pozol, en el Mercado Público 5 de Mayo de Tuxtla Gutiérrez, en su local 42 y 43 de nombre Pozolería Angelita, un negocio que fue heredado por su madre Ángela Vázquez.

La historia de la Pozolería Angelita remonta desde antes de la fundación del Mercado 5 de Mayo. Cuya fundadora, Ángela Vázquez, originaria de Tuxtla Gutiérrez, empezó el caminar de este negoció y desde niña lo acompaña doña Flor de María Castellanos.

Para que el producto pueda salir, empieza a las 4 de la tarde para el lavado del maíz, para después cocer con cal, hasta las 7 de la noche queda listo para moler y guardarlo en refrigeración en el caso del blanco; y el de cacao, se dora para posteriormente molerlo y revolverlo con la masa, para que el día siguiente, se diluya en agua y empezar la venta en su local desde las 7 de la mañana hasta las 4 de la tarde.

Actualmente, doña Flor está acompañada por Martha y Rosi, que han sido su apoyo durante estos años para mantenerse el negocio, y que se preparan para el 4°to aniversario del Día del pozol, a celebrarse el 18 de marzo en todos los Mercados Públicos de la Capital Chiapaneca.